jueves, 10 de diciembre de 2009

Cóndores No Entierran Todos Los Días







Cóndores No Entierran Todos Los Días
Gustavo Álvarez Gardeazabal

Reseñado por: Juan David Ortiz Q.
Lectura: 3 Noviembre 2009 / 6 Noviembre 2009-11-07





La novela contextualiza al lector en las calles y las casas de Tuluá en el período de 1949 tras la muerte de Gaitán, hace un importante paralelo entre la realidad que se vivió en la época, cuando la guerra entre liberales y conservadores estaba cobrando clandestinas muertes, de liberales en su mayoría. Deja ver la participación de periodos presidenciales, y la mezcla entre funcionarios de gobierno y la delincuencia por el poder político. Cabe resaltar de la obra la vida en tierra caliente, la participación de la iglesia, como es costumbre dentro de pueblos tan católicos como los de Colombia, las costumbres de Tuluá y los lugares más representativos del eje cafetero.

Pues bien, dentro de la descripción anterior, se relata la vida de León María Lozano un quesero conservador, quien tenía su puesto de trabajo en la Galería, y quien posteriormente terminaría convirtiéndose en el cóndor, se casó con Agripina a la edad de diecisiete años, mientras tuvo a la vez dos hijas con otra señora, que murió en la niñez de sus hijas dejándolas a cargo de León María y su esposa. Como padre, fue una persona muy celosa al igual que como esposo, a pesar de que Agripina nunca le dio motivo, siempre la mantenía vigilada y encerrada, y con sus hijas pasaba igual, aunque en especial con Amapola, quien tuvo amoríos con Pancho Rentaría, y quien celosamente le alejaba de todos modos para que no se viera con su niña. Al punto tal que envió a sus hijas a un internado de monjas en Manizales.

León María en un conservador consagrado a su partido, como los de la época, siempre se le veía puntual en misa de seis de la mañana, pagando los tributos a su partido, leyendo el periódico “El Siglo” y oyendo la emisora “La Voz Católica” porque no eran de corte liberal , además siempre se le ve a pesar de las habladurías, colaborando y pidiendo concejo a su director espiritual el Padre González, quien a su vez estaba en gestiones para construir el monasterio de la orden de los Jesuitas en Tuluá.

A raíz de los sucesos del 9 de abril de 1949 y por tratar de evitar el golpe cívico que se estaba gestando en Tuluá, al igual que en todo Colombia, León María descubre su fortaleza y bravura, es por eso que se reúne con la junta de su partido e intentan frenar a los liberales, organizados en rebelión por el naciente gobierno de corte conservador en su totalidad.

Allí nace la hazaña de El Cóndor quien a toda costa se convierte en un vengador, y se alza la suma de veinticinco muertos liberales por día, aunque él no era quien personalmente los matara, sino quien organizaba los escuadrones de limpieza y les coordinaba, después, aparecían los muertos declarados siempre como NN.

La seguridad para León María se empezó a debilitar por los numerosos intentos de asesinato que tuvieron contra él, en una ocasión intentaron matarlo con un queso envenenado y en una más con un incendio en la Galería, así que debió refugiarse en Pereira, aunque un día viajando de Pereira a Manizales para visitar a sus hijas, el taxista, por que los moralismos de León María no le permitían ostentosos autos, lo acecina propinándole dos tiros en la cabeza llegando a Manizales y acabando con la suerte del Cóndor.

Recomiendo ésta obra, porque nos transporta en el tiempo, a la raíz del conflicto político, muchas generaciones jóvenes, pensamos que es a causa de la actual situación política de nuestro país, que los ideales se han convertido en una literal guerra entre bandos o partidos, y obras como ésta, nos muestran que la realidad es la suma de todos los sucesos del pasado, y que si hacemos un paralelo, las cosas han tendido a mejorar, al parecer. También deja en evidencia, como lo dije en un principio, algunas de las costumbre y de los comportamientos, que caracterizan y han caracterizado a nuestra Colombia, como los conventos que a lo largo de la historia han sido por medio de campanas el replique de nuestros males a través de los tiempos, o los dichos y los actuares de la gente de tierra caliente, o aquel fanatismo que caracteriza al colombiano, y que siempre le obliga a entregarse a muerte por lo que le encapricha…


No hay comentarios:

Publicar un comentario